22 de febrero de 2013

¿Tenéis un poco de sal?



¿Dónde han quedado esos vecinos majos que te encontrabas en el ascensor y te dedicaban una sonrisa? Los mismos que cuando te faltaba algo te lo prestaban sin problemas, los que respetaban y toleraban, con los que había buena comunicación, confianza… Me pregunto si todavía queda alguno o si ya se han extinguido (si alguna vez existieron, claro…). 

Esto de los vecinos es un mundo aparte. ¡Qué dilema cuando uno tiene que elegir dónde vivir! Miramos precio, luminosidad, distribución, metros cuadrados, pero… ¿Alguien ha visto el apartado “VECINOS”? ¡PUES NO! ¡¡¡PORQUE NO EXISTE!!! Y, sin embargo, es el más importante. Como si encontrar un piso que te guste no fuera lo bastante difícil, encima te la tienes que jugar a que te toquen unos vecinos civilizados. ¿Es que los de las inmobiliarias no saben que existen test de compatibilidad? Anda que no nos la cuelan los agentes inmobiliarios… “Una comunidad de vecinos ejemplar”… ¡LOS COJONES! Pero claro… ¿qué te van a decir? Que los de arriba parece que estén matando a alguien cuando juega su equipo de fútbol, que el perro del vecino va a estar cantándote una serenata a todas horas, que te van a dejar notas en el buzón para comentar las cosas, que van a estar discutiendo y encima te van a pedir opinión porque saben que les estás escuchando, que tienes una discoteca improvisada arriba (y encima no te han dado “flyers”!!!!!), etc, etc… Ya sé que me dejo muchas otras situaciones, pero os las dejo para que las comentéis vosotros.

Visto lo visto, creo que montaré una inmobiliaria innovadora que va a solucionar todos estos problemas! En mi agencia inmobiliaria habrá la posibilidad de pasar una noche en el piso para poder juzgar a los vecinos. También tendremos un historial de la comunidad de vecinos y un perfil de cada uno. Sé que suena macabro, pero… ¿Verdad que más de uno no hubiera elegido su piso si antes hubiera sabido qué vecinos iba a tener?  ¡Pues ya sabéis! ¡¡¡“Inmobiliarias dithona” a su disposición!!! Saludos! ;)

18 de febrero de 2013

Keep in mind (recuerda)


Hará unos días, leyendo un artículo sobre lenguaje y desarrollo cerebral, vine a darme cuenta de lo afortunados que somos los que hablamos dos o más lenguas. Pero la primera duda ¿cómo se originó el habla? ¿Fueron las necesidades comunicativas las que hicieron que se desarrollara y posteriormente la naturaleza fuera seleccionando a aquellos especímenes mejor preparados para la supervivencia? o ¿fue simplemente la evolución la que hizo que nuestro cerebro fuera centrando su  atención a funciones más útiles? Cada uno que piense y extraiga sus conclusiones.

Ahora bien, centrándonos en el tema del bilingüismo, conocer, saber o aprender una nueva lengua comporta cambios estructurales y funcionales en el cerebro. Esto pasa tanto en recién nacidos como en adultos. En el caso de los niños el proceso es complejo a la vez que beneficioso, ya que el niño tiene que darse cuenta que las personas hacen referencia a un mismo objeto con dos palabras distintas; cuando hable en una lengua, tendrá que inhibir la otra o cuando alguien hable, saber en qué idioma está hablando. Todo esto se traduciría en una adquisición de conocimientos de evaluación o planificación más rápidos, es decir, aprenden más lento pero mejor. En los adultos ayuda a focalizar la atención e ignorar información irrelevante, sacrificando en ocasiones la adquisición de mayor vocabulario o más dificultades para encontrar la palabra adecuada (cosa que se arregla leyendo). Los beneficios compartidos tanto en adultos como en niños, son que el bilingüismo afecta en la organización cerebral del lenguaje, como en la densidad de materia gris y blanca de ciertas áreas cerebrales, produciendo reservas cognitivas que nos hacen mas resistentes a los procesos neurogenerativos y sus enfermedades, como el Alzheimer.  
 

Para mí, más que todos estos beneficios explicados, la mayor satisfacción que te puede dar el conocer una segunda lengua es el poder comunicarte con el mayor número de gente posible, intercambiar experiencias, valores, opiniones, maneras de ser y comprender lo que nos rodea, nos permite leer más, escribir y compartir nuestras ideas con el resto del mundo, en resumen, nos ayuda a ser más sociables.  A mayor número de llaves en tu llavero, mayor número de puertas podrás abrir y mayores experiencias podrás descubrir. Así las cosas, ¿consideráis que hablar más de una lengua es importante?

15 de febrero de 2013

Amor en vena



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Buenos y dulces días... Aisss... Qué semanita, eh??? Vaya bombardeo de anuncios, mensajes cariñosos, emoticonos empalagosos y demás... Pero ya pasó. Ayer fue el día D, el día de los enamorados, y qué mejor excusa para hablar, nuevamente, del amor (ver post 'Más que amor frenesí'). Yo no quiero hablar de las relaciones de pareja, de tríos, ni de las que son de mí a mí...
Yo quiero hablar del AMOR, en mayúsculas, del puro, del sincero y del irracional, el que te recorre todo el cuerpo y no sabes ni porqué ni puedes entender. Y qué mejor manera de hacerlo que elevar a vox populi algo que he estado viviendo en casa en las últimas semanas. Para quién no lo sepa tengo un hijo, que es lo que más quiero en el mundo, y que ya veo que va a sufrir lo indecible por amor. Hace dos semanas que está en una nube (ya de por sí lo está, pero ahora más): tiene comportamientos extraños, no tiene mucha hambre, se queda en pavia (más), etc. Hasta la semana pasada no sabía porqué podía ser, pero una fiesta en el cole me lo desveló; bueno, más bien, fue la post fiesta,  cuando fuimos a merendar a una cafetería y empezó a hacer más cosas extrañas. ¡Qué vergüenza pasé!. Se subía a las sillas, a los bancos, pegaba voces y ponía caras raras. Lo reñí, en varias ocasiones, pero lejos de parar, parecía que se enfadaba e insistía en esa especie de 'juego' inventado. Ya no pude más, me lo llevé a parte y le pregunté qué le pasaba. Ni me miraba cuando le hablaba... ¿¿¿Lo habían hipnotizado??? Lo parecía. Estaba absorto, con las retinas fijas en un punto de la sala y una media sonrisa que yo no podía entender. Hasta que lo entendí todo... Me giré y miré hacia donde él lo estaba haciendo durante mi charla, y ahí estaba! Morena, tez blanquecina, ojos negros, delgada, alta para su edad y con la vista clavada en mi hijo. ¡Madre mía! ¡Es eso! ¡Está enamorado! Increíble... Pensé, esta es de otra clase... Y, lo que más me dolió, es pensar que el niño se nos hace mayor y ya va empezar a sufrir... A partir de ahí, entre comillas, me relajé. Ya sabía el porqué de tanta tontería... No tuve más remedio que dejar que siguiera haciendo el ridículo y yo aguantarme las ganas de meter la cabeza debajo de la mesa, pero lo que más gratamente me sorprendió, fue que la muchacha en cuestión empezó a hacer lo mismo que él, a buscarlo, a abrazarlo y a seguirle el rollo. Así pasamos la tarde... Luego, en casa, me dijo cómo se llamaba, que se iban a casar y no sé cuántas cosas más. Convencido. Contento. Sin ningún tipo de pudor, como algo lógico y normal. Yo volví a pensar cuánto va a sufrir este hombre por amor...

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¿El broche final a este relato? Ayer. El día D. Lo primero que hizo mi hijo al levantarse fue hacerle un dibujo a su amor, porque está enamorado y quería hacerle un regalo. !Gran regalo! No sé cómo acabará esta historia, pero me lo puedo imaginar. Espero que el desengaño no sea traumático y que con un par de chuches y muñecos se cure. Ojalá pudiéramos arreglar las cosas tan fácilmente, ¿no? 
Por cierto, no sé si lo he dicho, mi hijo se llama Pau y tiene 5 años.

¡Dulces saludos gente!

1 de febrero de 2013

Es gratisss ehhhh


Después de esta última temporada en la que  cada día descubres a un ladrón con corbata nuevo, en este, nuestro país del mejor chorizo, y el país del fuet que no se queda corto tampoco.. uno se vuelve un poco mourinho y se pregunta....pourque?

¿Por qué hay otros países que le hacen una huelga con cuatro cacerolas y el gobierno dimite?¿ y hasta juzgan a sus banqueros y aquí no y encima les dan más pasta?¿ es que sus cacerolas son mejores que las nuestras?¿

¿Por qué en otros lugares dimiten o los cesan en cuanto sale a la luz los trapos sucios  y aquí en cambio no los podemos arrancar de la teta donde están mamando tantos millones?
Es que allí sólo tienen trapos y aquí las tetas son ilimitadas?

¿Por qué en los otros países piensan que su pueblo no es tonto, y aquí se piensan que somos imbéciles?
Es que se piensan que han conseguido su fin después de tanto maltrato a la educación?¿

 Y entonces es cuando caigo en que todos de una forma u otra somos así, y es que aunque nos hayan querido comparar a la altura del resto de países durante estos años  no somos ni islandeses, ni ingleses, ni alemanes, ni suizos…

Y claro no entendemos porque los políticos son como son pero…………
 ¡Ojo! pon algo gratis en este país que aunque sea una cuchara de plástico la gente hará cola de 6horas si hace falta.
Que pones self-service?¿ comerá hasta reventar ,total es gratis ¡
Que ponen papel de regalo en las épocas de navidad para que envuelvas tu regalo en algunas grandes superficies?¿ si es necesario Manolo  llévate medio rollo que seguro que nos sobra luego pero, es q es gratis!!
y claro ya el celo pues está atado con una cadena…
y si vas a un sitio donde te dejan prestadas las cosas, seguro que uno piensa, “pero si no lo tienen controlado ¡”nos lo podemos llevar tranquilamente!

No habrán ceniceros, servilleteros, vasos de bares en más de una casa de este país…o cuantos lápices del ikea cogemos… sólo uno para apuntar?¿

Todo esto es quizás porque estamos acostumbrados a pagar por todo, y cuando algo lo vemos gratis, entramos en  un estado de éxtasis, no lo sé seguro que tiene su sentido …pero a mi humildemente se me escapa de las manos.

Y los políticos pues no pueden ser menos, “ es gratisss ehhh” pensarán cuando ven tanto dinero sin una miserable cadena que lo controle.

Las cosas no son gratis por el mero hecho que no sean nuestras

28 de enero de 2013

¡Hemos venido a jugar!

Qué bien suena esto ¿verdad? El mundo del juego es un mundo fascinante y en él intervienen muchos factores. El divertírselo y pasárselo bien son factores muy predominantes en el juego, pero bien es cierto que también tienen mucho peso la competitividad y los nervios. Es que, no nos engañemos, lo importante no es participar, lo importante es…¡¡¡Ganar!!! Todos jugamos para ganar, sino significaría que jugamos sin sentido y, por tanto, claro que no ganaremos, ya que no nos esforzaremos. Y, no me malinterpretéis, con esto no quiero decir que no podamos perder, ya que aprendemos mucho de nuestros errores. Lo que digo es que si no jugamos con la idea de ganar, seguramente no aprenderemos nada porque no nos habremos esforzado lo suficiente como para  sacar provecho.
Bien, dicho esto, en lo que me quería centrar del juego es en todos los factores que a simple vista pasan desapercibidos y cómo llega a cambiarnos. No quiero centrarme en el componente adictivo, sino en el de las supersticiones y rituales.  
No hace falta ser un jugador profesional ni un ludópata para desarrollar falsas creencias. Éstas juegan un papel muy importante en un TOC (Trastorno Obsesivo Compulsivo). Son unas relaciones que uno establece, pero que realmente no tienen una base de causa-efecto. Os pongo un ejemplo: Los rituales. “Si hago esto, gano seguro”, “Si me como un frankfurt en la media parte del partido, el Barça ganará”, “Si me pongo esta ropa, seguro que gano el juego”, etc. Y de aquí pasamos al: “¡Ves! Como no me he comido el frankfurt el Barça ha perdido”, “Como llevaba otra ropa, he perdido”, etc. Y toda esta serie de coincidencias, hacen que la falsa creencia gane fuerza. Y como estos ejemplos, muchísimos más y a veces más evidentes: “Me tengo q tocar primera la oreja izquierda, luego la derecha, luego cerrar los ojos, hacer el pino-puente y entonces ya puedo apretar el botón de la máquina tragaperras”.
Imagino que algunos de vosotros estáis sonriendo al mismo tiempo que os estáis dando cuenta de que vosotros también tenéis alguna falsa creencia instaurada, junto con su ritual, claro (Lo confieso: ¡¡¡yo soy la del frankfurt!!! :p ). Pero no os preocupéis, sólo será alarmante cuando empecéis a sufrir una ansiedad descomunal al no poder hacer el ritual o bien cuando dejéis de tener vida social porque estáis obsesionados con eso.
Reflexionad sobre lo leído. Buscaros rituales discretos pero… ¡No os volváis locos! Os dejo que voy a ver si tengo mis frankfurts para el miércoles. ¡Suerte!

19 de enero de 2013

EL NOBLE ARTE DEL FAROL


Lo que hoy vengo a exponer está directamente ligado con un ejemplo que me mostraron en una asignatura de negociación en la universidad. Con el ejemplo, lo que quiero demostrar es la fragilidad de las personas ante el desconocimiento o la falta de información por una de las partes y de otro lado, lo útil que puede ser la manipulación cuando se saben jugar bien las cartas.

 

La historia es totalmente real, es un ejemplo de negociación para fijar un precio, citado por D. Lax y J. Sebenius:


1912, campaña presidencial de Theodore Roosevelt, últimos días de gira. Las elecciones dependen de los indecisos. ¿Cómo captar los votos? Con un folleto en el que consta parte de su programa, unas frases patrióticas y su foto en portada. El propio Roosvelt iría por cada uno de los núcleos de población a dar el discurso y repartir los dípticos.

Todo listo para la marcha, Roosvelt y sus 3 millones de panfletos. Pero justo antes de partir, uno de los asesores se da cuenta que debajo de la foto pone: “Copyright Moffet St. Chicago.” Ups!
 

Como Moffet tenía los derechos de copia, el uso no autorizado de la foto podría costarle a la campaña un 1$ (1$ de 1911) por cada reproducción, y no había tiempo para reimprimir el folleto. ¿Qué hacer? ¿No usar los folletos que podían darle la victoria?, ¿Usarlos con el riesgo de que lo pillaran, lo multaran y que se viera dañada su imagen pública? Además, los asesores se habían informado sobre Moffet, un fotógrafo en horas bajas a punto de retirarse, que de conocer la noticia, seguro que iba a querer una buena recompensa. Menudo panorama.

Desanimados, los colaboradores recurrieron al gerente de campaña, George Perkins, abogado y financiero. Perkins no perdió tiempo, llamó a su secretaria e hizo enviar el siguiente telegrama al estudio de Moffett:

Estamos pensando en distribuir millones de folletos con la foto de Roosevelt en la tapa. Sería una gran publicidad para el estudio cuya fotografía sea utilizada. ¿Cuánto nos pagaría usted por usar la suya?

Moffet contestó: Nunca había hecho eso anteriormente, dadas las circunstancias, ofrezco 150 $.

Después de la historia, ¿cómo se le queda el cuerpo a uno, eh? Lo habitual, antes de conocer el final de la historia, es ver a todo el mundo estrujándose la mollera intentando hacer cábalas para encontrar la manera de pagar el menor precio posible. Mr. Perkins lo que consiguió con su telegrama fue cambiar las posiciones, ya que quien en un principio era el vendedor, acabó siendo el comprador.

¿Pero por que no se les había ocurrido la opción a los ayudantes? Muy sencillo, pues porque veían el problema desde su posición y no desde la del Sr. Moffet. Si se hubieran detenido un momento a pensar cómo Moffett veía su problema, se habrían dado cuenta de que Moffett ni siquiera sabía que tenía un problema. La genialidad táctica de Perkins consistió en reconocer la esencia de la tarea central del negociador: observar el modo en que la contraparte ve la cuestión, de tal forma que elija lo que uno quiere.

Perkins pudo observar más allá de todos los problemas, y usó la “manipulación” para hacerle parecer crees que quien necesitaba a quien era el fotógrafo a la campaña y no al revés.

¿Fue ética la actuación? Yo diría que no mucho, pero sirve para darnos cuenta de lo importante que son en algunas ocasiones las percepciones y que antes de pensar desde tu posición, visualízate en el lado contrario, piensa como el adversario y si puedes, hazle creer lo imposible. Eso si, solo sirve si es una negociación a tiro único. Ahora, será mejor estar atentos reconocer este tipo de jugadas y aprender a defenderse de ellas.




15 de enero de 2013

Su turno, gracias

Ver para creer... Eso mismo me estaba diciendo ayer por la mañana, sobre las 9:55, mientras esperaba a ser atendida en la oficina del INEM. Incauta de mí, todavía recuerdo la alegría que sentí el día que pedí cita previa. Pensé: 'mira qué bien! Se acabó eso de coger número y esperar, esperar y esperar eternamente' ERROR. La cita previa, no nos engañemos, es una artimaña, un embuste que te crea falsas expectativas y se aprovecha de la ilusión del ignorante (la ignorante en mi caso). Pues bien, como contaba, llego a la susodicha oficina, me planto en la cola para hablar con la especie de segurata/secretaria/chicaparatodoqueinforma y, cuando me toca, le digo toda digna y llena de confianza: 'tengo hora a las 9:36'. Creo que todavía oigo su carcajada interior (en ese momento no me percaté, ahora soy consciente de que hubo un silencio seguido de alguna tos/risa). Ella, sin mirarme a la cara, alarga la mano, coge mi resguardo de cita previa, lo mira, tacha de su lista y lanza su dedo al botón negro de la máquina de los números (yo ya tendría que haber sospechado cuando le dio al negro precisamente, pero no, seguí con mi confianza). Me planta el papelito con un número y me dice que mire la pantalla, que ahí saldrá mi número cuando me toque. '¿Cómoooo? Pero si eso es lo de siempre...', grito en silencio, en mi cabeza. Tengo el A014 y en la pantalla sale el A008. 'Bueno, 6 por delante tampoco es tanto'. ERROR... ¡otra vez! 

Llevo dos horas en la incertidumbre, mirando la pantalla fijamente, preguntándome de qué sirve pedir cita previa, pero ya me toca. ¡Por fin! Me dirijo a la mesa 31 (que es un decir, porque ahí no hay tantas mesas... no caben) y la funcionaria de turno, con mucha amabilidad y una amplia sonrisa, me pregunta qué quiero (cosa que ya hice constar en el formulario de cita previa, ¡coño!). Le comento mi situación y lo que quiero solicitar y lo primero que me pregunta es si estoy casada, a lo cual respondo que sí y pienso para mis adentros: '¿Y esta qué quiere? Si no he acabado de explicarme ni me ha comentado qué papeles tengo que traer para hacer la solicitud. Vamos, que ni que sea ella la que te lo concede' Pues bien, resulta que me viene a decir que si quiero cobrar me tengo que divorciar; que tengo suerte de tener una hipoteca, porque tal como está todo, tengo mucha suerte; y que aquí trabajo para mí poco o nada. Es decir, que por 420 euros al mes... ¡tengo que renunciar a mi vida! 
He decidido que me quedo como estoy, porque los vuelos a Alemania van muy petados, porque a la hipoteca le he cogido cariño y me sabría mal quitármela de encima y porque mi marido me ha prometido que nos va a tocar el Euromillones, y yo confío en él. ¿¿¿ERROR???