Quería que el título reflejara con
una gran claridad el mensaje que cada día tengo más claro, creer en
personas invisibles que viven en los cielos es un asco.
De primero, si una cosa me he dado
cuenta desde que he dejado Barcelona es que comemos genial, hacemos
lo que nos da la gana y con quien nos da la gana. Y esto viene a que
últimamente me he topado (o recordado) con gente que sigue unas
creencias religiosas firmes por las que no pueden hacer muchísimas actividades.
Mi lista mental: dos amigos musulmanes,
un hindú, dos testigos de Jehová, algunos católicos y un judío.
Sólo con imaginar que tuviera que pasar
con ellos a la vez, mi vida, me dan ganas de suicidarme. Sería el desastre grande del mundo.
Voy a enumerar las cosas que no podría hacer si fuera religioso como ellos o
que podría hacer conjuntamente con mis amigos/as religiosos:
-Los hindúes no pueden comer carne de
vaca. Algunos incluso rechazan todos los cubiertos que la hayan
tocado.
-Los taoístas se abstienen de comer pan. Sostienen que los gusanos se nutren donde se almacena el grano.
-Los judíos no pueden comer tocino porque así lo dice el Viejo Testamento. Y tampoco puede comer una hamburguesa con queso, ya que mezclar leche y carne también está prohibido.
-Los taoístas se abstienen de comer pan. Sostienen que los gusanos se nutren donde se almacena el grano.
-Los judíos no pueden comer tocino porque así lo dice el Viejo Testamento. Y tampoco puede comer una hamburguesa con queso, ya que mezclar leche y carne también está prohibido.